Esa nueva integración que incorpora ahora la totalidad del
istmo y entra en asociación con aliados de la comunidad internacional,
aspira a hacer realidad la visión de una Centroamérica
de oportunidades para el comercio y la inversión; una región
comprometida con ambiciosos proyectos integracionistas en ámbitos
estratégicos del desarrollo, para constituir una gran comunidad
política, humana, cultural, económica, social y ambiental,
que tenga como centro de referencia el progreso y bienestar de los
centroamericanos.

En 1999, durante la importante feria turística Fitur realizada
en Madrid, España, ocurrió algo inusual. Por vez primera,
los países de la región montaron un pabellón
cuya entrada fue decorada con un rótulo que expresaba en
una sola voz: "¡Centroamérica!".
Bastó con la buena voluntad y el deseo de hacer bien las
cosas. Anteriormente, en otras exposiciones internacionales, los
stands individuales de cada país solían pasar desapercibidos
y muy pocos visitantes se tomaban el tiempo para observar lo que
ahí se mostraba.
No hay duda de que la unión hace la fuerza, y esta decisión
fue acertada por dos razones. En primer lugar, se envió un
mensaje de unidad al mundo —tómese en cuenta que la
cooperación internacional requiere de regiones integradas—,
y en segundo, Centroamérica pudo lucirse más durante
el evento, compitiendo con grandes potencias turísticas.
Es más, dicho stand fue premiado por los organizadores por
la creatividad de su diseño.
En términos sencillos, esta experiencia sintetiza los beneficios
de un proceso de integración que desde hace algunos años
impulsan Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica,
Panamá y, muy recientemente, Belice. La coordinación
está en manos del Sistema de la Integración Centroamericana
(SICA), cuya Secretaría General se ubica en la ciudad de
San Salvador.
En vista del potencial turístico que posee Centroamérica,
los esfuerzos de integración abarcan a este sector visualizado
como una esperanza a futuro para reactivar la economía en
el istmo.
La Secretaría de Integración Turística Centroamericana
(SITCA), es un organismo perteneciente al SICA, y su objetivo es
dirigir la política general de la actividad turística
centroamericana, así como fomentar el desarrollo de este
rubro en la región.
Proyectos regionales de gran trascendencia forman parte de su agenda,
tal como es el caso de FODESTUR (Fomento del Desarrollo Sostenible
del Turismo), la promoción de inversiones, formación
profesional de empleados turísticos, planes de seguridad
regional, libre tránsito, aeronáutica, transporte
turístico, así como mercadeo y promoción internacional.
Sin embargo, actualmente se trabaja en un interesante proyecto
que busca "vender" a Centroamérica en el ambiente
turístico internacional.
Centroamérica: ¿Una marca?
Así como lo ve. Desde hace unos meses, dos compañías
europeas especialistas en Relaciones Públicas trabajan en
la creación de una imagen corporativa a nivel turístico,
es decir una marca de Centroamérica. Tal vez se preguntará:
“¿por qué en Europa?”. Pues bien, ése
es el mercado al que se quiere llegar en primera instancia.
Este lanzamiento incluye estrategias de mercadeo y comunicación,
que bajo una marca regional logren despertar el interés de
mercados poco explorados, tal como es el caso de Europa. No obstante,
este esfuerzo tiene proyección mundial.
“Hay mucha expectativa en Europa y Estados Unidos sobre este
paso que hemos dado, porque podría significar un nuevo estilo
de mercadeo turístico muy interesante. Lo nuevo aquí
es mercadear una marca regional”, afirmó el Ing. Edgardo
Contreras Schneider, Director de Turismo del SICA.
Así, Centroamérica tendrá una imagen con la
cual se le identificará en todo el mundo. Y la idea también
es que campañas publicitarias emprendidas por cada país
puedan incluir esta marca para efectos de identificación.
Esta iniciativa surgió del SICA hace tres años y
fue posible gracias al apoyo financiero del gobierno alemán,
que ascendió a 3.5 millones de dólares.
Una necesidad vital
El turismo se convierte cada vez más en una necesidad vital
para Centroamérica, sobre todo si tomamos en cuenta que es
un sector generador de divisas, empleos, y cuya actividad repercute
positivamente en la economía regional.
Mas allá de eso, existe una belleza inimaginable de recursos
naturales que deben explotarse de manera sostenible, es decir sin
dañar al medio ambiente, razón por la cuál
desde hace algún tiempo se habla de turismo especializado.
“No podemos darnos el lujo de traer mucha gente simplemente
para aumentar las estadísticas, que se vuelva incontrolable
y acabe precisamente con nuestro patrimonio natural, histórico
y cultural”, subrayó Contreras.
En ese sentido, el turismo especializado ofrece distintos circuitos
temáticos según el interés que persiga el turista,
por supuesto, fusionando los distintos atractivos que ofrezca cada
uno de los países de Centroamérica. Entre ellos se
pueden mencionar arqueología, cultura, naturaleza, historia
colonial, sol y playa, aventura, biodiversidad o incluso el turismo
destinado a la observación de aves exóticas (birdwatching).
Mas allá de eso, lo importante es integrarse y mostrar lo
mejor que posee Centroamérica: ¡su gente!
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